LA PARÁBOLA DE LOS DENARIOS
Desgraciadamente, el
miedo hace que pongamos más atención a lo que
queremos evitar, no a lo que queremos conseguir y éste es uno de los
dramas de nuestro tiempo
En
efecto, ocurrió que un hombre, a punto de emprender un viaje, llamó a
sus siervos y les entrega sus propios bienes. A uno le dio cinco
denarios, a otro dos y a otro uno, a cada uno según su capacidad, y
partió.
El que recibió cinco talentos fue
enseguida a negociar con ellos, compró un edificio y en pocos meses lo
vendió y gano otros cinco. Del mismo modo, el que recibió dos, compró un
edificio, lo alquilo a quince inmigrantes y en poco tiempo ganó otros
dos.
Mas, el que recibió uno solo, se dedico
a trabajar, cavó un agujero en la tierra y allí escondió el dinero de su
señor.
Después de mucho tiempo, volvió el
señor de aquellos siervos y les pidió las cuentas. Se presentó el que
recibiera cinco denarios y le entrego los otros cinco, diciendo: -Señor,
cinco denarios me entregaste; aquí están otros cinco que yo gané.
- Le respondió el señor: - ¡Muy bien, siervo bueno y fiel! Fuiste fiel
en lo poco, te daré poder sobre muchas cosas: entra en el gozo de tu
señor.
-
Llegó también el que recibió dos denarios y dijo: - Señor, dos
denarios me entregaste; aquí están los otros dos que yo gané. - Dijóle
el señor: -
- ¡Muy bien, siervo bueno y fiel! Fuiste fiel en lo poco, te daré poder
sobre muchas cosas: entra en el gozo de tu señor.
- Llegó, por fin, el que recibió un
sólo denario y dijo: - Señor, yo sabia que eres hombre severo, que
labras donde no sembraste, y recoges donde no esparciste. Lleno de
miedo, fui a esconder tu denario en la tierra; me dediqué a trabajar y
he arado tus campos, regado tus huertas y segado tus cosechas, aquí
tienes lo que es tuyo.
- Le respondió el señor: - ¡Siervo malo
y perezoso! ¡Sabias que yo labro donde no siembro y recojo donde no
esparcí! Debiste, por lo tanto, dar mi dinero a los banqueros y
especuladores, y yo, a mi regreso, recibiría lo que era mío con
intereses.
Quitadle, pues el denario y dádselo al
que tiene diez. Porque, a todo aquel que tiene, será dado en abundancia;
al mismo tiempo que al que no tiene, aún le será retirado.
Desgraciadamente, el miedo hace que
pongamos más atención a lo que queremos evitar,
no a lo que queremos conseguir y éste es uno de los dramas de nuestro
tiempo y de las tribulaciones económicas y de confianza que hoy
sufrimos, en estos aciagos días.
Hoy queremos mantener el empleo,
nuestro status y nos da miedo el cambio. Pero….¿Cómo podemos vencerlo?
Sin duda, aceptando que tenemos miedo, identificando a qué le tenemos
miedo, y por último, reunir el valor suficiente para afrontarlo.
Recuerda que “hay tres cosas que jamás
vuelven en la vida: la flecha lanzada, la palabra dicha y la oportunidad
perdida”
Fuente; varios apuntes de
internet
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